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El amor ¿Sentimiento Humano o Construcción Social?

El amor ¿Sentimiento Humano o Construcción Social?

El amor es uno de los sentimientos más difíciles de definir.  Aun así, es una de las palabras mas usadas en la cotidianidad como referencia a muchas situaciones.

Todas las sociedades y en todos los tiempos, se han referido al amor como un sentimiento de protección, entrega e inspiración para ser mejores seres humanos.  Existen amores de diferentes tipos; el amor de padres a hijos, el amor de pareja, el amor al prójimo, el amor al planeta, y otro innumerable numero de amores, todos aproximados al mismo sentimiento de protección del que ya habíamos hablado.

Durante este ensayo ahondaremos sobre el amor de pareja.  Siendo uno de los más difíciles de manejar por la connotación social inmersa en él, es necesario analizarlo no solo desde el sentir, la afectación del comportamiento y los modelos de parejas, sino también de la construcción social que se hace frente a este tipo de amor y a su vez como contribuye ese amor a la construcción social de una comunidad.

LA FAMILIA COMO CÉLULA DE LA SOCIEDAD

Cuando se habla de amor de pareja, de manera clásica se ha asociado este estado a la formación de una familia.  El fin de dos individuos en una relación es la procreación, el cuidado de sus miembros y la enseñanza de sus hijos en todas las áreas sociales.  Sin embargo, no en todas las culturas el amor, el matrimonio y la familia son conceptos iguales, e incluso, en muchas culturas, la formación de una familia en nada tiene que ver con el amor, pues factores económicos, de estatus social, o por simple conveniencia, son mucho mas valorados que el amor en sí mismo.

Gracias a las libertades civiles reconocidas actualmente, el concepto familia ha evolucionado, dando cabida a otro tipo de familias y permitiéndole al individuo escoger a quien amar, con quien convivir, y lograr una mayor igualdad en los roles sociales desempeñados por cada miembro.

Casarse con alguien que cumpla con las expectativas sociales y económicas tanto del individuo, como de la familia de la que proviene, ha creado generaciones enteras de personas que se obligan a si mismas a querer a una persona determinada.  En algunas ocasiones, el amor llega a florecer dentro de este tipo de relaciones en las que en un principio solo existía cierto tipo de intereses.  Pero eso nos lleva a la pregunta ¿El amor nace o se hace?

DEL AMOR PROPIO AL AMOR DE PAREJA

En los seres humanos, existe en su infancia un amor narciso, volcado hacia si mismo, donde es mas importante el individuo que el otro.  Los estudios demuestran que dentro del proceso de madurez, el individuo desplaza ese amor propio hacia los demás.  Un ser saludable tiene la capacidad de mantener el equilibrio entre amarse a si mismo y compartir su amor con otros.  Un ser desequilibrado, puede ir de un amor narciso y absolutista, al otro extremo de depositar el amor propio en otro para reafirmarse.

No en vano la psicología ha tenido la tarea de estudiar las relaciones humanas y en especial las de pareja.  Aunque se presenta como un fenómeno natural, el desenvolvimiento de los individuos en este tipo de relaciones ha dado pie a estudios sobre la salud y naturaleza de la psique humana.

Las construcciones sociales respecto a este tema inundan la perspectiva de los individuos, y en algunos, impide incluso su funcionamiento óptimo.  Si se crece en una familia funcional, los individuos ven el amor de pareja como algo natural, estable y duradero, siendo este un buen punto, pero también obligando a muchos individuos a permanecer en una relación aun cuando las situaciones se tornen fallidas y hasta incluso peligrosas.  Crecer en una familia disfuncional, apoya la idea de muchos individuos de que el amor es doloroso, falso, de poco fiar.  Ningún extremo soluciona la situación del individuo, pues debe enseñársele, mas allá del concepto de que las relaciones son para siempre, que las relaciones son un espacio para ser feliz, próspero y pleno.

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EL AMOR IDEAL VS EL AMOR REAL

Muchas relaciones de pareja pueden verse afectadas por imaginarios creados por el entorno y la crianza. Uno de los más emblemáticos dentro de las relaciones de pareja, es el amor al “príncipe azul y la princesa encantada”.   En este modelo, el hombre debe pasar por muchas dificultades si desea conseguir a su mujer perfecta, y la princesa debe ser frágil y delicada, y ante todo, esperar con paciencia a su príncipe azul.

Si estudiamos los modelos reales, en general aquellos que ejercían monarquías, se veían obligados a casarse por motivos políticos, económicos, o por mantener el poder monárquico dentro de las mismas familias.  A ningún niño se lo explican de esa manera, pues gracias a los medios, los cuentos de hadas, e incluso, los modelos clásicos de familia, se les vende la idea de que el amor no es un sentimiento libre y salvaje, sino un negocio que puede hacerse bien o mal, y que de ahí depende el futuro que le espera.

Otro amor ideal que se ha vendido es el de amar la belleza.  Muchos seres humanos buscan que sus parejas sean “bellas”, lo cual genera una competencia tanto para quien es atractivo y necesita seguirlo siendo, como para quien desea ser dueño del otro, y por tanto, trabaja para competir por ser el mejor partido.  La belleza es relativa en cada sociedad, y en cada tiempo también.  Una competencia por ser “bellos” desde la construcción social ha acarreado un sinnúmero de casos de trastornos alimenticios como la bulimia, la anorexia y la vigorexia.

El amor eterno es otra construcción que mediante la literatura ha sido una bandera de quienes consideran al amor romántico como un sentimiento tan grande que es capaz de opacar el resto de las esferas del individuo.  Muchos seres humanos basan su construcción del concepto amor en el enamoramiento, el cual, aun siendo una primera etapa del amor, cambia a través del tiempo y las vivencias.  Un amor saludable puede cambiar, evolucionar, y acabarse, pero no por eso, dejar de ser una gran vivencia, ni ser la única razón de un individuo para continuar viviendo.

EL AMOR Y EL DINERO

En el proceso de evolución, es interesante detallar que cuando el ser humano era un hombre de las cavernas, los hombres mas viriles eran los mas guerreros, y las mujeres mas atractivas, aquellas que exhibían características físicas más aptas para la reproducción.

El reemplazo de la fuerza física hacia el poder adquisitivo fue dándose de manera transicional, cuando los seres humanos empezamos a adoptar el dinero como fuente de intercambio de bienes y servicios.  Así como el más guerrero podía proteger mejor las crías, quien tiene más dinero también puede hacerlo en la sociedad moderna.  Respecto a la belleza femenina, sigue siendo mas atractiva aquella mas apta para la reproducción, aspecto que se asocia con pechos y caderas grandes.

Ahora bien.  La evolución no se ha detenido ahí.  El ser humano, gracias a su evolución social respecto al reconocimiento de los derechos civiles, a una mayor igualdad entre géneros, y a permitir que las diferencias sean reconocidas como legales, ahora tiene la oportunidad de construir otros tipos de amor.  Es así como nacen los sapiosexuales, seres humanos a los que la belleza o el dinero pueden serle mucho menos atractivo que la capacidad intelectual en el momento de escoger una pareja. Si se analiza desde la reproducción, la atracción se da para la procreación de seres con mayores habilidades y mas competitivos.

De igual modo, la construcción social respecto a los roles de los individuos también ha cambiado, y con ello, el amor ha evolucionado a ser un sentimiento mas libre y pleno.  Es aquí donde se amalgama el cambio; el amor crea construcciones sociales, que a su vez son afectadas por las distintas manifestaciones de amor.

EL AMOR Y LA SUBLIMACIÓN

El proceso por el cual, el amor pasional puede canalizarse hacia otras actividades en pro de la comunidad, es considerado sublimación.  No todos los individuos necesitan tener una pareja o usar su libido sexual de la misma manera.  Las comunidades religiosas que defienden el celibato tienen esta teoría.  La energía sexual es concentrada en misiones de ayuda, sean físicas o espirituales.  Sin embargo, no es la única forma de desarrollar la sublimación.  Muchos individuos pueden usar su energía sexual en perseguir una meta, desarrollar un arte, aportar desde el conocimiento científico, he incluso, mejorar el rendimiento deportivo.

Es por esta razón que la sublimación también es importante en el momento de tener en cuenta si el amor solo se basa en construcciones sociales, o tiene orígenes biológicos, pues aun siendo las dos afirmaciones ciertas, no son necesariamente obligatorias en todos los individuos.

EL AMOR Y EL EROTISMO

Otro aspecto del amor de pareja es el erotismo.  Las sociedades han tomado el erotismo desde diferentes ángulos.  En el caso particular de las relaciones de pareja, el concepto de moral impartido generalmente por las asociaciones religiosas occidentales, han convertido al erotismo en un tabú que lleva al individuo a ser menos espiritual.  En el caso de la publicidad, el erotismo se usa para vender cualquier cosa, desde un auto hasta un tornillo.

Sin embargo, en el amor real, el erotismo puede o no estar presente, sin que el sentimiento se vea afectado a tal punto de depender exclusivamente de él.  Si bien es una manifestación física del amor, no es posible generalizarlo.  Cada pareja tiene un nivel de erotismo único, por lo cual, cuando los individuos involucrados no tienen un nivel compatible, la relación se convierte en un conflicto.

Privar al individuo de su propio erotismo es tan dañino como sobre exponerlo.  Es ahí donde la sociedad debe empezar a cambiar su construcción social en pro del bienestar y no de la manipulación que pueda lograrse con este.

EL AMOR Y LA SALUD MENTAL

Acorde al avance de la ciencia, la salud mental también debe ser tomada en cuenta como un derecho fundamental de los individuos.  Un solo individuo desequilibrado puede producir daños en varias estructuras tanto individuales como sociales.  Respecto a este tema, hay mucho que trabajar aún, pues no existe la conciencia sobre salud y enfermedad en estos ámbitos, y no todos los individuos pueden evolucionar por no contar con los medios para acceder a un tratamiento o a un espacio que le brinde las herramientas necesarias para ser pleno.

El amor por tanto, aun siendo un sentimiento humano, instintivo, necesario para la conservación de la especie, no puede ser tomado sólo como tal, pues las construcciones sociales lo afectan de manera directa.

Es necesario empezar a generar conciencia sobre el amor digno, responsable y productivo, que nos lleve hacia una sociedad mas pacífica e inclusiva, y menos intolerante con las diferencias.  Valdría ahí repetir la frase de cajón “si al amor, no a la guerra”.

 

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