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El código secreto del Alma

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El código secreto del Alma

El código secreto del Alma encontrando el sentido de la vida.

Hablar del código secreto del alma suena un poco esotérico y da la sensación de poca seriedad al no escuchar constantemente hablar de él, además de que no existen hasta el momento teorías científicas firmes y claras que nos confirmen la existencia del código secreto del alma.

El código secreto del Alma encontrando el sentido de la vida.

Para sustentar este título tan sugestivo el código secreto del Alma y poco ortodoxo, me quiero remitir a la experiencia privada y personal que viví hace poco con uno de mis pacientes en el proceso psicoterapéutico donde trabajamos con su niño interior.

Michael es un hombre de 73 años de edad que está pasando por una depresión severa y la única salida a su problema, según él, era el suicidio. Intentó suicidarse recientemente bebiendo una botella de veneno, pero no logró su cometido por la rápida acción de uno de sus hijos que le encontró muriendo.

Después de estar en la clínica psiquiátrica, sale y le recomiendan seguir en un proceso psicoterapéutico como parte de su recuperación.

Al iniciar el proceso terapéutico, se percata que a la edad de 72 años se retira del campo laboral y empieza a experimentar mucha tristeza, angustia y dolor emocional, lo que él llamaba “un dolor en el alma”.

Luego, mientras buscaba su niño herido, se fue a un momento de su vida cuando era muy chico donde se veía jugando con sus amigos y hermanos a las escondidas en la casa del árbol que había construido con ellos donde, motivados por los cuentos de hadas, habían decidido hacer su propio mundo “mágico”.

Un día mientras jugaban, llegó su padre (quien era un militar que constantemente estaba fuera de casa por cuestiones de trabajo y viajaba demasiado a los frentes de batalla) con el genio muy alterado y al no encontrar a su esposa en casa, se dirigió hacia el bosque donde los niños jugaban. Al encontrarlos, los gritó y agredió físicamente. Michael le dijo a su padre que ellos estaban jugando en el bosque con Gnomos y Duendes, y esas palabras enfurecieron mucho más a su padre e hizo que los agrediera de nuevo, sobre todo a Michael a quien le gritó: “La magia no existe y ese puto mundo feliz de las hadas tampoco. Eso es puro cuento. La vida solo es trabajo y dolor. El día que no estés ocupado, ese día considérate muerto”.

En ese momento, Michael descubrió las heridas de su niño interior: la humillación que sufrió delante de sus hermanos y amiguitos del vecindario. Además, eliminó de su vida el mundo mágico que para Michael representaba la felicidad. Recuerden las palabras que usó el padre de Michael: “La magia no existe y ese puto mundo feliz de las hadas tampoco. Eso es puro cuento. La vida solo es trabajo y dolor. El día que no estés ocupado ese día considérate muerto”. En una palabra, la felicidad no existe y la realidad es trabajo y dolor.

Ahora, como descubre esto estando en un estado ampliado de consciencia de repente se encontró en un bosque muy oscuro, ante un árbol muy feo grande y viejo que le generaba miedo. En el tronco del árbol había una puerta con cerradura que tenía una frase muy particular: “Alma”. Después de luchar mucho y buscando sus propios recursos logró abrir la puerta y cuando ingresó allí se encontró con esa dolorosa escena de su niñez.

Una vez Michael recordó lo que le había sucedido en su niñez entendió el origen de su depresión y el deseo de no vivir más, pues en su inconsciente las palabras del fantasma de su padre le repetían una y otra vez: “La magia no existe y ese puto mundo feliz de las hadas no tampoco. Eso es puro cuento. La vida solo es trabajo y dolor. El día que no estés ocupado ese día considérate muerto.

El código secreto del Alma encontrando el sentido de la vida.

Cuando se hizo el trabajo terapéutico de la limpieza del jardín del niño interior, Michael sanó sus heridas y al salir de ese árbol al que ingresó se encontró con un niño muy feliz que le miraba fijamente a sus ojos y, luego, le entregó un espejo que decía: “Felicidad, Código del Alma”.

Como nos damos cuenta, en este caso de Michael el Código del Alma era su propio niño interior herido. Para que Michael pudiese ingresar a su propia alma, donde reposaba escondida su felicidad, era necesario el proceso de catarsis y abreacción al recordar ese doloroso momento donde su padre le cortó las alas de la felicidad e inocencia a ese pequeño niño que hoy, a los 73 años y con lágrimas en sus ojos, dice que por primera vez es feliz en su vida.

El Código del Alma está dentro de ti y solo tu lo sabes abrir, de forma consciente o inconsciente, solo depende del grado de salud emocional que tenga tu niño interior.

 

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