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La lectura y el niño interior

La lectura y el niño interior

Hablar de la lectura y el niño interior es describir el alimento del alma en el que, en la misma práctica o disciplina de leer, el niño interior se regocija y celebra la vida por la cantidad de mundos imaginarios, mágicos, maravillosos e inocentes que se van develando en el paso de las páginas leídas.

La lectura abre vórtices multidimensionales en la creatividad e imaginación humanas. Cuando te das a los libros, tu niño interior se alimenta de formas creativas y poderosas.

Cuando abrimos la boca y bostezamos posiblemente tenemos hambre, sueño o pereza, y al final es el mismo cuerpo manifestándose o comunicándonos una necesidad para satisfacer. De la misma manera, cuando internamente sentimos inquietud, dudas, incertidumbre, vacío, enajenación, entre otras emociones y sensaciones extrañas o poco comunes, estamos siendo movidos por nuestro niño interior a hacer alguna actividad diferente para romper con la rutina y así poder trascender. En ese caso, la lectura y el niño interior tendrán un encuentro fascinante donde la primera será el alimento del segundo dándole poder, fuerzas, sabiduría, amor y destrezas para la vida.

¿Cómo unir la lectura y el niño interior?

En un país donde he vívido por muchos años los locales suelen decir: “Más empáticos y unidos que los gemelos”, queriendo decir que los gemelos viven en un constante vínculo tan poderoso que sin importar la distancia se comunican y conectan energética y mentalmente. En el caso de la lectura y el niño interior, podríamos procurarnos cada día un espacio de conexión entre la lectura y el niño interior a partir del acto de leer por diversión, asumiendo por ese instante el rol de un niño de 5 o 7 años llevado por la curiosidad de descubrir cosas nuevas cada día.

Tres sencillos pasos para la sinergia entre la lectura y el niño interior:

1. Ser un niño.
Recuerda que fuiste niño y que los niños se asombran con facilidad, son curiosos e inocentes, acude a esa parte escondida donde se encuentra tu niño interior y así empezarás a disfrutar de la lectura como cuando fuiste niño.

2. Lee lo que te gusta o amas.
Una de las razones por las que las personas disfrutan la lectura es el amor y el interés por temas específicos, por eso lee solo lo aquello que te interesa o amas y estarás destinado a la felicidad, pues al alimentar a tu niño interior con maravillosos libros tendrás más paz interior y felicidad porque un intelecto sano, cultivado y cuidado por buenas lecturas hacen del adulto un ser feliz.

3. Haz de la lectura un hábito de vida.
“Caminante no hay camino, se hace camino al andar” reza el poema, de la misma manera tu puedes hacer de la lectura un hábito en tu vida, de tal manera que el leer para ti se convierta en una necesidad. Así como el alimento para el cuerpo, la lectura en tu vida se convierta en una necesidad para tu espíritu, alma, ser o niño interior.

La lectura y el niño interior bien sincronizados podrán actuar en tu vida como los dos hemisferios del cerebro, pues mientras mas conectados y sincronizados se encuentren mejor salud podrás tener.

 

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