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Terapeuta Pastor García ¡Mi pasión es ayudarte a encontrar tu camino!

fanatismo religioso

Primero la obligación que la devoción

Primero la obligación que la devoción, solía decir muy sabiamente mi abuela cuando las personas de la familia y entorno corrían a los actos religiosos y dejaban atrás a la familia, obligaciones y deberes del hogar.

Después de semana santa celebración del pueblo cristiano católico, han llegado personas y parejas solicitando acompañamiento profesional y dirección, debido al fenómeno del fanatismo religioso o demasiada entrega por un miembro de la familia a actividades religiosas que lejos de unirlos en amor a dios como ellos suelen creer terminan por opacar la luz del amor y convivencia entre los miembros del hogar.

Tener una fe un dios o una religión puede ser bueno, saludable y hasta de crecimiento personal siempre y cuando se crezca integralmente con el grupo conyugal y familiar.

No obstante la realidad es otra. Vemos personas que dejan a su familia sola y que se las arregle como pueda, para ir a cultos o celebraciones religiosas muy extensas en sus horarios que le roban a la familia y vida de pareja tiempos muy importantes y determinantes para la vida social e íntima del hogar.

Tenemos el caso de esperanza, mujer de 37 años casada con Mardoqueo y con tres hijos de 15, 10 y 5 años de edad. Esperanza sale todos los días al culto en su iglesia que se encuentra al otro extremo de la ciudad, dejando a sus hijos solos en casa o en algunos casos con su Esposo Mardoqueo quien no va con la misma frecuencia a la iglesia, pues el estrés laboral que maneja no le da para estar acompañando a su esposa en dichas actividades religiosas, además que él considera que con ir al culto de los domingos es suficiente, sus hijos que pasan la mayor parte del tiempo solos en casa o en las noches y fines de semana por la ausencia de su madre, quien está pendiente de los cultos y actividades de la iglesia, están desesperados y confundidos al punto de creer que ese dios en el que cree y sigue su madres es cruel al quitarlas de su lado.

Estos chicos están experimentando soledad, desprecio y falta de amor por parte de su madre la cual al llegar los obliga a rezar y practicar ciertas cuestiones religiosas que les hace sentir rabia y desprecio hacia ella por la forma en que lo hace.

Los días que los lleva a la iglesia los obliga a ayunar y les priva del juego, dulces y que se integren con otros niños de su localidad por considerarlos mundanos, diabólicos o hijos de satán por no pertenecer a su iglesia donde viven y habitan las personas buenas y santas.

Su esposo que la ama profundamente constantemente le reclama mas tiempo para el y sus hijos a lo que ella contesta que su tiempo es de dios y de nadie mas.
Sumado a esto hace varios meses que no tienen relaciones sexuales ni intimidad como pareja, ya que ella lo considera impuro para su alma y para el servicio que presta en su iglesia.

Mardoqueo el esposo de Esperanza esta medio loco con esta situación, pues siente que esta perdiendo a su esposa, sus hijos están desmotivados y afectados emocionalmente por la constante ausencia de su madre, cuyas únicas palabras y actividades que comparte con ellos están ligadas a su fe religiosa y no a un convivir natural y común de una familia nuclear.

La niña de diez años está retraída en la escuela no pone atención le remiten con un especialista y descubre que esta desnutrida, que no se alimenta bien. El chico de 15 años está probando la marihuana y se escapa de casa dejando solos a sus otros hermanitos mientras mamá esta rezando en la iglesia. El niño de 5 años permanece sucio y descuidado hasta las horas de la tarde cuando llega su papá a cambiarle su ropa y a darle de comer.

Mardoqueo siente que no puede mas, esta situación está acabando con la paz de su hogar, viene con su mujer a consulta y al entrar lo primero que hace Esperanza es lanzar bendiciones y conjuros contra los terapeutas por que en su iglesia consideran que los Psicólogos y Terapeutas somos demonios.

Ante esta situación basada en un caso real de tantos que recibimos en estos días, vuelven a resonar en mis recuerdos las palabras de mi abuela primero la obligación que la devoción.

Es triste saber que muchas familias se destruyen o desintegran precisamente por cuestiones religiosas, pues muchos buscando las bendiciones de dios para su hogar encuentran el final de su vida familiar y conyugal.

Bueno es que tengas un dios, una fe y una iglesia, sinagoga, templo o lugar de reunión para celebrar tu fe, pero si estas prácticas te están alejando de tu familia evalúa y piensa cuál será el final.

Estás a tiempo de regular tu asistencia a actividades religiosas y el vivir una vida feliz con tu familia.

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