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Como afectan las heridas del niño interior tu éxito Laboral

Como afectan las heridas del niño interior tu éxito Laboral
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Cómo afectan las heridas del niño interior tu éxito Laboral

¿Cuáles son las heridas emocionales de la niñez que pueden afectar el éxito laboral?

Primero debemos enmarcarnos en cómo se producen estas heridas y para ello me remito a la relación que cada uno de nosotros ha tenido con sus progenitores o con las personas que se hicieron cargo de nosotros cuando éramos pequeños. Y por supuesto con el grupo familiar y escolar con el que interactuamos.

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Cada uno de nosotros, venimos genéticamente programados con la capacidad de luchar por nuestra supervivencia. Recordemos al bebé que llega al mundo, como queda expuesto a otras condiciones más hostiles que las que tenía en el vientre de la madre, lo primero que va a hacer es llorar para llenar sus pulmones de aire, y va a empezar a sentir frío, hambre, lo que antes no sentía, se inicia entonces un proceso de adaptación al mundo y empezamos a aferrarnos instintivamente a quien nos asegure nuestra sobrevivencia, y la defenderemos de tal manera que nos enfrentaremos y rivalizaremos con todos aquellos que amenacen este vínculo. Y mira que estamos hablando de un bebé y posteriormente de un niño…

Esa manera como nos aferramos y aquella como rivalizamos nos va a dar las primeras herramientas, los mecanismos con los cuales nos defenderemos, actuaremos y lucharemos por lo que nos interesa, a lo largo de nuestra vida, suena increíble no? Y más aún si te digo que lo repetiremos inconscientemente, como programas automáticos instalados.

En esa lucha por cuidar aquello que nos mantiene en vida. Se dan ciertas rupturas, heridas, producto de la relación con los padres o sus sustitutos, quienes naturalmente van a ejercer su rol de padres y van a tener comportamientos que pueden facilitar o limitar el desarrollo emocional del niño-(a). Estos comportamientos valga la aclaración son producto de las programaciones que ya traen nuestros padres.

Por poner un ejemplo sencillo: Imagínate un niño que feliz le quiere contarle a su madre que sacó una buena nota y corriendo hacia ella rompe un jarrón de tradición de la familia y la madre le da más importancia al daño, hasta el punto que regaña y castiga a su hijo. Y para rematar le dice que es un bueno para nada. Ese niño interpreta esa realidad como niño y posiblemente desde el dolor por que su madre no valoró el gran premio que le llevaba para agradarla. Él no va a pensar que fue un omento de ira de su madre por perder algo que era preciado para ella. Eso lo entiende el adulto y eso…

Esto es tan solo un ejemplo sencillo, que en algunas familias lastimosamente se vuelve recurrente, donde existe desaprobación, gritos, agresiones, negligencia, humillación, descuidos, abusos, etc por parte de los padres, generando en los hijos grandes heridas emocionales que se manifiestan en sentimientos de minusvalía, miedo, rabia, tristeza, etc..

Se han definido algunas grandes heridas en la infancia que repercuten en el adulto si no son sanadas.

1. ABANDONO: Se da cuando padre o madre no están presente física o emocionalmente. Física, estamos hablando padre o madre que se marcha del hogar por ejemplo. Y emocionalmente, cuando pese a estar presente es como si no lo estuvieran, cuando se ignora, cuando no se comparte tiempo, etc.

2. RECHAZO: Todos sabemos que es el rechazo, esa negación al otro. Un niño es capaz de percibir el rechazo de sus padres o de las personas con las que crece. Un ejemplo claro: Cuando se espera un niño y nace una niña o viceversa.

3. AGRESIÓN FÍSICA: Presencia de golpes, violencia intrafamiliar, no solo recibida por los hijos, sino también vista entre los padres y el sentimiento de impotencia por no poder hacer nada.

4. VIOLENCIA SEXUAL: La violencia sexual se da incluso sin tener contacto físico. Cualquier acto que violente la dignidad sexual del niño es violencia sexual, donde hay un sometimiento y una manipulación por parte del adulto.

5. HUMILLACIÓN: Aquellos adultos que disminuyen al niño, no lo valoran. E incluso se puede dar hasta en expresiones de sobreprotección, donde se le dice al niño de manera implícita, yo lo hago por ti porque tú no eres capaz.

6. TRAICIÓN: Lo voy a explicar con un ejemplo: Una niña que se aferra a su padre, lo quiere, lo admira y de pronto se da cuenta que engaña a su madre con otra mujer. El dolor causado en la niña es tan profundo por el significado implícito de traición que este acarrea.

7. INJUSTICIA: La injusticia se hace evidente cuando el niño por ejemplo termina siendo víctima de castigos por cosas que ni siquiera cometió.

8. COMPARACIÓN: Cuando es comparado con otras personas, como hermanos, primos, amigos, incluso con los propios padres.

¿En qué comportamientos del adulto se ven reflejadas las consecuencias de esas heridas no sanadas?

Dependiendo de lo vivido por cada persona y de la interpretación que cada uno le ha dado a esa situación hay una manifestación de conductas comunes en las personas con dolor emocional.

El niño(a) le da un significado a ese momento, desde su propio significado va a tomar algunas decisiones y sobretodo empieza a creer algunas afirmaciones. A las que llamaremos creencias. Estas creencias nos pueden limitar. Por ejemplo: “yo no sirvo para nada”, “A mí nadie me quiere” “ Mi hermano es mejor que yo”, “Tengo que hacer lo que sea para ser mejor que mi hermano”, “Yo no debí haber nacido”, “por mi culpa mis papás se pelean”, “por mi culpa mi papá o mi mamá se fue de la casa”, “No puedo confiar en nadie”, “el dinero es malo” y así sucesivamente, etc.

Entonces cuando hay abandono encontramos personas: Dependientes, que se victimizan, no saben poner límites, dramatiza los problemas, temen a la autoridad. Y como estamos hablando en este caso del ámbito laboral, vemos colaboradores que buscan armonizar y evitan el conflicto con tal de ser aceptados y “valorados”. En el caso de los líderes esto es muy grave. En últimas estas personas evitan que los dejen.. Y si es posible ellos abandonan primero antes que alguien lo haga.

Las personas que han sentido el rechazo, tienden a mostrarse aislados, buscan pasar desapercibidos, no exponerse, perfeccionistas, parecieran estar en su mundo, rechazan sus cualidades y sus derechos, pueden ser sumisos. Para dar un ejemplo se toman mucho tiempo en tomar decisiones pensando que es lo que puede agradar.

La humillación deja huellas profundas en las personas y estas tienden a no cuidar de sí mismo, a sentir vergüenza de sí mismo, a ser rescatadores, temen a la libertad, y pueden mostrarse masoquistas. Para un niño herido por humillación un jefe tirano.

Cuando la herida se da por traición entonces la persona tiende a ser controladora, desconfiada, tienden a ser astutos, a pensar rápido dudando de las buenas intenciones de los compañeros o de su jefe o de los clientes. Pueden mostrarse impacientes, arrogantes, intolerantes. Está a la defensiva. Y posiblemente su lema es “No puedo confiar ni en la sombra”.

Cuando la herida ha sido causada por violencia física, estas no solo son marcas físicas, en estos casos también se manifiesta con marcas del alma, sentimientos de culpa, que están presentes también en la violencia sexual. El dolor es tan grande que son personas que sin saber porque se sienten angustiadas, temerosas, con una carga emocional que no les permite ser productivos. Pueden hacer muchas cosas pero en últimas terminan desgastándose física y emocionalmente más de la cuenta. Son personas que creen que no son merecedoras y se conforman con lo que les toque, inclusive con más maltrato. Algunos pueden haber seguido el mismo patrón multiplicando acciones de violencia.

Cuando se ha presenciado injusticias y las personas no han sanado sus heridas, son personas estrictamente ordenadas y compulsivas, autoexigente y perfeccionistas, buscando demostrar que es bueno, son rígidos, o negro o blanco no matices. Y suelen ser duros consigo mismos. Imagínatelos en su trabajo demostrando que tienen la razón en todo. Poco flexibles.

Cuando el niño ha estado expuesto a comparaciones, son adultos que nunca están satisfechos, como si siempre faltara el centavo para el peso. Ante un logro, sienten que algo quedó faltando. Son perfeccionistas, ansiosos y ellos mismos se estarán comparando con un “ideal”.

¿Cómo estancan nuestro éxito laboral no sanar las heridas emocionales del niño interior?

En los procesos de selección gracias a pruebas de personalidad, se logra identificar este dolor emocional.
Personas que sienten angustia y culpa son poco productivas. Pueden ser conflictivas para el equipo. Personas altamente ansiosas muestran una manifestación física que le puede representar a la empresa pérdidas por ausentismo.
Si tú tienes un pool de candidatos a cual elegirías?

Conozco muchas personas que se cansan de presentar procesos de selección y no son contratados. Entonces se refugian en justificaciones que no son más que excusas para preguntarse qué está mal en mi?

El primer estancamiento que vemos es no acceder al trabajo que queremos.
Ya las personas contratadas muestran actitudes que no apoyan un desempeño efectivo. Les cuesta trabajar en equipo, muestran sentimientos de minusvalía, no soportan la presión, se victimizan y no asumen la responsabilidad de sus actos. Son inconstantes y ante el primer tropiezo salen corriendo, dejando el cargo tirado.

Entonces el segundo estancamiento es el de nuestro propio potencial para aportar con nuestro talento al desarrollo de una empresa.
Los líderes son personas que van a ejercer su liderazgo, tal cual lo aprendieron en su infancia. Si se comportaron como salvadores ante un padre abandonador, así lo van a hacer con sus colaboradores. Si aprendieron a ser perfeccionistas, les costará delegar y buscarán sobresalir individualmente y no como equipo. Si creyeron que no eran merecedores van a sabotear su propio logro. Si rivalizaron con un hermano con el que comparaban, le va a costar trabajar en equipo con sus colegas, buscando sobresalir a como de lugar.

Y en el caso de los emprendedores, pues imagínate la inconstancia. Uno de los primeros requisitos en el emprendimiento es la perseverancia. Quienes hemos emprendido sabemos de los ires y venires de este camino y podemos dar cuenta de las lágrimas, del agotamiento, de tantos NO que hay que superar. Y si no estás fuerte, empoderado, seguro de ti y de tu valía personal, ante los primeros tropiezos se abandona el camino, sacrificando los sueños.

¿Qué podemos hacer para sanar las heridas emocionales y proyectarnos al éxito laboral?

Tengamos presentes dos cosas de las que he nombrado hasta el momento la primera de ellas es que nuestros padres entregan lo que pueden por su propia programación y créeme que no les tocó nada fácil. Hoy en día los padres tienen acceso a muchas herramientas de crianza y para su propio autodesarrollo. Si antes no se hablaba de heridas del niño interior no era porque no existieran.

Y la segunda la interpretación que cada uno de nosotros da a esa situación. Si estamos hablando de interpretación, estamos hablando de un significado que como niños le pusimos. Y como tal puede que ya no sea funcional, es decir funcionó cuando éramos niños pero de adultos y no. Y si parte de una interpretación, nosotros tenemos el control sobre ella.

Entonces algunas pautas son:

1. Reconocer y aceptar la herida como parte de si, de su historia y darle el valor que se merece dentro de un proceso formador  de tu personalidad.
2. Revisar las afirmaciones en las que empezaste a creer y que hoy en día no son funcionales.
3. Superar la culpa y los miedos. Perdonarse a sí mismo.
4. Perdonar a ese padre, a esa madre, a ese abuelo, a ese adulto…
5. Transformarte: Hacer todo lo que esté a tu alcance. Llenar tu vida de lo que si te aporte. Ser consciente y compasivo con tu niño interior. Procesos de Coaching.

Danos algunas recomendaciones para las personas que están pasando por situaciones laborales retantes.

Que hagan un alto en el camino, se autoevaluen y se encuentren consigo mismo. Hay personas que se la pasan presentando entrevistas de trabajo y no son seleccionados y sus justificaciones son: es que está muy difícil conseguir trabajo, es que me rechazan por mi edad, es que como no tengo experiencia. Y no se detienen a mirar el trasfondo.

Otros que tienen problemas laborales como dificultades para trabajar en equipo, para comunicarse, para obtener resultados, también se quedan en lo superficial, no ahondan en la raíz de su comportamiento. Es más fácil culpar a otros que hacernos cargo de nosotros mismos.

Uno de los trabajos que hago con mis clientes es un análisis dofa versus las metas que desean lograr y nos damos cuenta además de sus fortalezas, de aquellas oportunidades de mejora y cuando profundizamos casi siempre están relacionadas con un niño o niña no sanados.
Reconozcan sus propios aprendizajes y esa voz interna de su yo niño pidiéndole a gritos sanación. Un niño herido siempre va a llamar la atención.

Nosotros invertimos grandes sumas de dinero en cosas que a veces ni siquiera necesitamos. Invierte en ti. Las personas exitosas invierten en su propio desarrollo. Busca la ayuda que necesitas en este momento para liberarte de aquello que aún te detiene.

Experta Invitada Marzo 8/2016

MARIE ISABEL PANTOJA AGUILERA
Psicóloga Organizacional
Coach de vida y Liderazgo

Contacto:
Web: http://www.dinamiser.net/
Teléfonos: (572) 3055518, (572) 3117931508

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