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Engramas

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Los Engramas son los factores ambientales afectan en gran medida la aparición y el desarrollo de enfermedades mentales y fortalecen o reducen las consecuencias de la vulnerabilidad genética. Por lo general, se desencadena por eventos traumáticos tempranos y forma “engramas” o recuerdos, que pueden conducir al progreso lento y sutil de los trastornos psicológicos y psiquiátricos.

Esta serie de eventos en la vida temprana no solo alteran la parte emocional o psíquica del paciente sino que también alteran las células y hasta el ADN de quienes padecen dichos traumas, que se convierten en memorias o engramas que en la vida adulta son situaciones detonantes que se pueden actualizar enmascarando esos primeros traumas de la infancia con temores irracionales y alteran la vida interna y social del paciente.

Para poner un ejemplo sobre cómo opera un engrama, voy a citar un caso de lo vida real de un paciente que le tiene miedo a la oscuridad, a los días grises y los lluviosos.

Carlos es un hombre de 55 años que en los últimos 20 ha estado gerenciando su propia empresa, tiene 160 empleados a su cargo y siempre debe estar funcional o en equilibrio para que esta funcione bien y alcancen mes a mes los objetivos propuestos.

Llega a consulta con una depresión bastante avanzada pues en los últimos tres meses no ha ido a la empresa a trabajar. Después de haber cumplido los 55 años, cayó inexplicablemente en una tristeza profunda, desánimo y desgano por la vida. Fue llevado por sus hijos a un servicio de urgencias donde le remiten al departamento de psiquiatría y allí le diagnostican una depresión grave, le prescriben algunos medicamentos antidepresivos y le sugieren ir a psicoterapia con el fin de ayudarlo a lidiar con esa terrible enfermedad que, en palabras de él mismo, veía como una terrible oscuridad que desgarraba su alma y hacía que las ganas por vivir se le derramaran como arena de sus manos.
Después de escuchar un poco su discurso y el de uno de sus hijos que le acompañaba, yo le propuse aplicarse una terapia regresiva o de sanación del Niño Interior que consiste en hacer un viaje al pasado con el fin de descubrir las posibles causas u orígenes de dicha depresión o situaciones problemáticas de la vida actual. Carlos estuvo de acuerdo y me interrumpió diciendo: “Sea lo que sea, sospecho que tiene mucho que ver con los días oscuros, la noche o la lluvia, pues ninguno de ellos me gusta”.

Un tren a la oscuridad
En este proceso de sanación del Niño Interior así como en la Terapia Regresiva Reconstructiva, usamos la relajación profunda para llevar al paciente a un estado ampliado de conciencia donde es mucho más fácil acceder a los archivos ocultos del cerebro inconsciente. En esta oportunidad, estando ya en un estado ampliado de conciencia, le pedí a Carlos que me hablara de los primeros años de su infancia, unos minutos después él estaba llorando desconsoladamente y diciendo que tenía miedo y que todo estaba oscuro. Yo le pregunté: “¿Quién está allí contigo?”. Él respondió: “Tengo miedo, todo es oscuro y estoy solo”. Luego se vio de 5 años en un tren que ingresaba por un túnel oscuro y este le transportó a la ciudad de Medellín. Yo le preguntó si a los 5 años se mudaron a vivir a Medellín, él responde que sí y empezó a llorar fuerte, seguido gritos en los que dice que está y que tiene miedo. Yo le pregunto si en Medellín también está oscuro y él responde que no, que no puede salir del pueblo, que se habían ido con su mamá a vivir a Medellín pero que su mente se quedó allí y estaba oscuro y tenía miedo.

Él inmediatamente se conectó con la oscuridad o días oscuros, en este caso el engrama tiene que ver con un día gris lluvioso u oscuro.

Continuando con la terapia, yo le pido a Carlos que imagine que esa oscuridad es como un velo o telón del escenario en un teatro, que lo va a poder mover o arrancar y que al hacerlo todo lo que está atrás se va a develar y va a poder identificar claramente ese temor que ahora mismo se representa en la oscuridad. Al hacerlo grita muy fuerte y desconsoladamente como un niño aterrado.
“Lo mataron… lo mataron…”, dice. Permito que llore y se desahogue un poco, luego le pregunto: “¿A quién mataron?” Responde: “A mi papá lo acaban de matar, la guerrilla asesinó a mi papá por resistirse a que le robaran unos caballos y unas vacas”. “¿Cuántos años tienes allí?”, le pregunto. “Tengo 4 años y tengo mucho miedo a morir y que también asesinen a mi mamá y a mis hermanos”, responde. “¿Cómo está el ambiente allí, es de día o de noche?”, le pregunto. Él dice: “Son como las 4 o 5 de la tarde, está lloviendo mucho y el día está muy oscuro”. “¿Según te dice tu madre y familia cuantos años tenía tu papá cuando murió?”, le pregunto. Él responde: “55 años”.

Ahora bien, ¿recuerdan que el problema de la depresión del paciente se agudizó cuando él cumplió 55 años? Luego, en la misma terapia, hilando con la vida actual, le pedí a Carlos que me hablara de los detalles del día de su cumpleaños a lo que él respondió: “En la empresa trabajamos hasta las 5 de la tarde ese día, a esa hora mi esposa, hijos y empleados de la empresa me celebraron el cumpleaños y estaba muy feliz. Luego empezó llover y mi felicidad desapareció”. En ese momento, el paciente abre los ojos y me dice: “Doctor, ya entiendo de donde viene mi depresión. Le juro que yo no recordaba la muerte de mi padre, pero aquí con esta terapia lo recordé. También entiendo por qué no me gustaban los días grises, lluviosos y oscuros”.

En este caso, el engrama se formó con la lluvia, la hora entre las 4 y 5 de la tarde y el día oscuro, pues para el cerebro de Carlos era menos doloroso sugerirle el temor a estas situaciones ambientales del entorno que recordarle directamente el asesinato de su papá.

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