Blog

Terapeuta Pastor García ¡Mi pasión es ayudarte a encontrar tu camino!

el niño interior

Las Cebras no saben Jugar

Las Cebras no saben Jugar
3.1 (62.67%) 15 votes

Las Cebras no saben Jugar

Un día en la selva, los animales decidieron que harían un campeonato que incluyera varios deportes por equipos.

 

Los monos emocionados propusieron el basquetbol, pues ellos saltaban muy alto y les sería muy fácil alcanzar la cesta.

 

Los grandes felinos como los tigres y los leones querían que se hicieran carreras de relevo, pues ellos corren a grandes velocidades y querían saber cuál de los felinos eran los mejores.

 

Los caballos y los burros, muy emocionados, querían que se incluyera el football en el evento, pues patear era lo suyo.

Muy contentos organizaron todos los juegos.

 

Era todo un evento, la apertura la harían con un espectáculo hecho por las garzas y los flamencos.

 

Los elefantes se encargaron de crear las canchas y todos los espacios deportivos para las competencias.

 

Y entre tantas emociones, se encontraba la cebra, pensando en que juego se iba a inscribir. Se miró al espejo y dijo: me parezco a un caballo, pero con rayas blancas y negras, creo que el football es lo mío. Mañana temprano me inscribiré para que me incluyan en su equipo.

 

Al día siguiente, feliz con su decisión, fue nuestra amiga cebra a hacer su inscripción. Los caballos, extrañados, lo miraban de arriba a abajo y murmuraban: ¿Que le hace pensar a la cebra que es un caballo como nosotros? El capitán del equipo no debería aceptar.

Lo recibió el capitán del equipo, un caballo alto, con un gran cuerpo, veloz y muy elegante:

Buenos días. Vengo a inscribirme para el evento de football, quiero participar en el equipo de los caballos.
Buen día señor cebra. Es usted muy amable por querer hacer parte de nuestro equipo, pero lamento informarle que sus rayas podrían distraernos y no se vería elegante que usted no porte nuestro uniforme.

 

La cebra, impactado con la respuesta, se sintió excluido, y se retiró dando las gracias. Llego a su casa y volvió a mirarse en el espejo.

Es cierto, no soy un caballo- pensó mientras analizaba sus rayas, -pero también es cierto que puedo parecerme a un burro blanco y negro. No desistiré hasta haber hablado con los burros.

 

A la mañana siguiente, fue donde los burros a pedir que le permitieran pertenecer a su equipo. El capitán de los burros, un espécimen un poco lento y risueño lo recibió:

– Amigo cebra, yo no veo problema en que sea de nuestro equipo, pero quiero que sepa que somos un equipo un poco lento para usted. ¿Cree que sea buena idea que una cebra juegue en el equipo de los burros?

 

La cebra estaba confundida, no sabía si era peor que le hubieran dicho que no era apto para jugar con los caballos, o que era demasiado rápido para jugar con los burros. Se sentía excluido por ser diferente, y eso lo ponía triste y de mal humor.

Enojado partió a su casa, y frente al espejo se miró refunfuñando de sus rayitas:

Si no fuera por estas rayas, alguien me aceptaría. Me esforcé mucho y no logré mas que ser rechazado por todo el mundo. ¡Que vida mas triste¡

Y no había terminado de quejarse de su mala suerte cuando escucho un golpe en la puerta:

Señor cebra, ¿está usted ahí? – escucho la voz de un elefante que pertenecía a los organizadores del evento.

Si estoy, un momento por favor-. Se dirigió a la puerta con pasos tristes, aun lamentando su condición de cebra.

 

He venido a pedirle un gran favor – exclamó aquel elefante. – Sería usted tan amable de servirnos como árbitro del juego de football?

La cebra abrió los ojos lleno de curiosidad. ¿Porque querrían que él fuera el árbitro?

 

Déjeme explicarle -continuo el elefante. –Es usted el perfecto para este importante papel. Sus rayas las necesitamos como distintivo, pues así sabrán usted quién es. Usted es rápido como los caballos, y fuerte como los burros, es perfecto para ese papel.

 

Sin pensarlo dos veces la cebra aceptó, y el elefante se fue feliz con la decisión.

Al mirarse de nuevo al espejo, la cebra pensó: Quién hubiera adivinado, que mis rayas serían la razón de mi elección en un puesto tan importante como ser el árbitro de football!

 

“Esta serie de metáforas se crean personalizadas y por encargo de acuerdo a la situación a tratar en el niño o persona que lo requiera”. 

Facebook Comments

Write a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *