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Máscaras Emocionales

Máscaras Emocionales

Máscaras Emocionales

Antiguamente, los Druidas en su celebración de Samhain usaban máscaras para protegerse de los malos espíritus que se levantaban de sus tumbas. Hoy en día es la celebración de la noche de las brujas que se celebra el 31 de octubre. Más allá de una celebración pagana o religiosa, hoy seguimos usando máscaras emocionales para cubrirnos y escondernos de nuestros miedos y fantasmas emocionales que nos aquejan, pues nos aterra que los otros descubran nuestra verdadera humanidad.

¿Para qué usamos máscaras emocionales?

Usamos máscaras para sentirnos seguros y evitar defraudar a los otros al descubrirnos tal y como somos.

Los seres humanos frecuentemente nos percibimos, vemos, sentimos y escuchamos en una jungla, donde el ruido y juicios sociales nos obligan a usar máscaras emocionales, para protegernos u escondernos de juicios, criticas y señalamientos de los otros, pues vivimos en la zozobra de ser descubiertos por los demás en nuestra verdadera escancia débil y humana, donde el aparentar lo que no somos, hacernos los fuertes y mostrarnos inmunes ante el dolor, puede ser la máscara más difícil y dura de quitar de nuestras vidas.

Las máscaras emocionales y el niño interior.

Cuando éramos niños nos obligaron a usar máscaras o impostaciones de personalidad que no nos correspondían; por ejemplo, a los hombres, ante el dolor, nuestros padres o adultos mayores del entorno contantemente nos decían: “Los hombres no lloran”. Obligándonos a reprimir el dolor y a poner una carita feliz, cuando en las profundidades de nuestro ser solo queríamos llorar, expresar el dolor u emoción negativa que experimentábamos en el momento. Se nos prohibió sentir dolor, placer, incertidumbre y expresar nuestros sentimientos y emociones. En esa dinámica constante de prohibiciones, nuestro Niño Interior se vio forzado a utilizar máscaras como la carita feliz para agradar a nuestros padres y a la sociedad que, constantemente, demandaba de nosotros modelos ejemplares que ni siquiera ellos, como adultos, estaban dispuestos a asumir.

Teniendo en cuenta lo anterior, las máscaras emocionales que empezamos a usar de niños, no solo afecto esa parte intima e inocente que llamamos Niño Interior, sino que se extendió energética, psicológica y emocionalmente por todo nuestro ser afectando nuestro cuerpo físico y la forma de percibir la realidad.

Quítate las máscaras emocionales de tu vida y abraza a tu niño interior.

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Al final, las máscaras te privan de ver al mundo con unos ojos puros y limpios con ese perverso, opaco y sucio cristal preconcebido de las máscaras. Así que, si puedes y quieres marcar la diferencia en tu vida, rompe ahora mismo esas viejas máscaras y mira por primera vez los hermosos paisajes que la vida te tiene preparados y que siempre estuvieron allí esperando por ti. Escucha las nuevas melodías del existir, abraza amorosamente a tus seres queridos, familiares, compañeros y amigos a la misma vez que el abrazo más fuerte te lo das a ti mismo como reconocimiento por tu valentía de romper esos viejos paradigmas y poder lanzarte a la vida que está delante de ti sin esas absurdas máscaras emocionales.

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