Reconocer que nuestro Niño Interior está herido es el primer paso para Sanar

El niño interior es una parte fundamental de nuestra personalidad y es responsable de nuestras emociones, nuestra creatividad y nuestra capacidad de amar y ser amados. A menudo, nuestro niño interior puede resultar herido a causa de experiencias dolorosas o traumáticas que hemos sufrido a lo largo de nuestra vida. Estos traumas pueden ser de cualquier tipo, desde abuso físico o emocional, hasta negligencia o rechazo. Cuando nuestro niño interior está herido, es importante que reconozcamos este hecho y tomemos medidas para sanar esa herida. Ver video

 

Reconocer que nuestro niño interior está herido puede ser difícil

A menudo estamos muy ocupados con nuestra vida diaria y no nos damos cuenta de que algo anda mal. Sin embargo, hay algunos signos que pueden indicar que nuestro niño interior necesita atención y cuidado. Por ejemplo, podemos sentirnos tristes o deprimidos de manera constante, tener dificultad para relacionarnos con los demás o tener miedo de expresar nuestras emociones o de ser vulnerables. También podemos sentirnos inseguros o tener dificultad para tomar decisiones o tomar el control de nuestra vida.

Una vez que reconocemos que nuestro niño interior está herido, el primer paso para sanar es darle a esa parte de nosotros mismos el amor y el cuidado que necesita. Esto puede incluir tomar el tiempo para reflexionar sobre nuestras experiencias pasadas y cómo han afectado nuestra forma de ser, buscar el apoyo de amigos y familiares o incluso buscar ayuda profesional.

Otro paso importante para sanar nuestro niño interior es aprender a expresar y gestionar nuestras emociones de manera saludable.

A menudo, cuando nuestro niño interior está herido, reaccionamos a las emociones negativas como el miedo o la ira de manera destructiva, ya sea a través de la violencia o la negación. Sin embargo, es importante recordar que todas las emociones son legítimas y necesarias, y es importante aprender a expresarlas de manera saludable. Esto puede incluir hablar con un amigo o un terapeuta, escribir en un diario o practicar la meditación o la respiración profunda.

Además, es importante recordar que nuestro niño interior no puede sanar solo y necesita el amor y el apoyo de los demás. A veces, esto puede significar pedir disculpas a personas con las que hemos tenido conflictos o hacer las paces con todos los que nos lastimaron en el pasado.

 

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